Quiero demoler el colegio.
Frutos extraños es mi último libro, que contiene cuentos de ciencia-ficción (yo no escribo cuentos y que estoy trabajando en la saga: Frutos secos y Frutos rojos.Mi uniforme habitual -camisetas negras, jeans- cambia por zapatos de tacón y faldas.He estado aquí muchas veces.Salgo al busco mujeres solteras concepcion sol atómico de la ciudad.Una mujer me detiene en la calle al grito de "Leila Guerriero!".Después, una madre y su hija.Mi entrevista autohumillante y nos reímos como hienas.
Con él, se derrite, se muestra informada, interesadísima.
Ejerzo una hostilidad fantasma (ahora la ves, ahora no la ves y sé que está mal, y no puedo evitarlo.
Más tarde le cuento.
Pienso: "Es como si me corriera jugo de naranja por las venas".
La cámara se enciende.
Saludo a la entrevistadora.
Lo volvería a hacer).Dice: "Lila Guerreiro, cuéntanos de tu último libro, Frutos extraños".El centro histórico es pequeño, hipermaquillado, y nunca comprendí su fama, pero siempre soy feliz en esta ciudad.Siento algo parecido al júbilo, un optimismo idiota: el calor, esta ciudad, los amigos.En un cóctel encuentro., un escritor querido y prestigioso.Porque los viajes que hago, salvo excepciones, tienen como destino sitios con climas desesperantes: Lima, envuelta en bruma; Bogotá, del calor al frío y de ahí a la lluvia ocho veces escort saintes al día.Cuando termina conmigo, le toca.Hacemos todo lo que nos pide, sin chistar, y nos pide cosas que no haríamos en ninguna otra situación (Mordzinski me tomó fotos por primera vez en una playa de Portugal, en 2009.Llamo a Diego a casa, a Buenos Aires, para despotricar contra los niños cantores de Cartagena, pero no contesta.




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